Murallas de Pamplona (Navarra)

Publicado el libro "La Ciudadela de Pamplona", memoria histórico descriptiva realizada por el comandante Prieto tras cesión oficial de la fortaleza a la ciudad, en 1964

Mañana se cumplirá medio siglo desde que el recinto abandonó el uso militar y se convirtió en un espacio de uso público para la ciudadanía

 

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Los ciudadanos que tengan menos de 60 años difícilmente recordarán otra imagen de la Ciudadela que la actual. Pero hubo un momento, no hace tanto, en que en ese espacio fortificado había un acuartelamiento con hasta 26 edificios en uso, entre ellos garajes, talleres, picadero, palomar, barracones o almacenes. Así era la Ciudadela cuando el Boletín Oficial del Estado publicó el Decreto 1583-1964 por el que Francisco Franco cedía al Ayuntamiento de Pamplona el “inmueble” para, olvidando su uso militar, dedicarlo a fines de marcado carácter público. Sucedió hace 50 años. Era el 21 de mayo de 1964, aunque la entrega definitiva no culminaría hasta julio del 66.

Ese es el contexto de la memoria histórico descriptiva que elaboró José Luis Prieto Gracia en 1965 y de la que quedaron dos ejemplares bajo la custodia del Archivo Municipal de Pamplona. En estos momentos se publica por primera vez y el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y la hija del autor del documento, actualmente concejala del Consistorio, Paz Prieto, han presentado esta mañana. El libro se convierte en el octavo volumen de la colección “Fortificaciones de Pamplona”.

Bajo el título “La Ciudadela de Pamplona”, el nuevo libro recoge el contenido íntegro de un documento - un álbum formado por dos guardas y 40 hojas de cartulina en las que se insertan textos y fotografías o llevan adheridas planos (de gran formato y plegados) - que se ha fotografiado y adaptado en la maquetación al tamaño 15x21 cms para su publicación actual. La adaptación la ha dirigido el coordinador del Proyecto FORTIUS y gerente municipal, José Vicente Valdenebro. Lo publicado es pues un informe exhaustivo de cómo era el interior de la Ciudadela antes de su cesión.

Del libro se han editado 1.500 ejemplares en castellano y se venderá en las librerías, en Centro de Interpretación de las Fortificaciones de Pamplona y en la Oficina de Turismo, al precio de 10 euros.

Militar de carrera, fotógrafo aficionado y enamorado de las fortificaciones

El autor del documento que hoy se presenta, José Luis Prieto Gracia, tafallés y militar de carrera, aunaba en su persona el ser un enamorado de las fortificaciones de Pamplona, un gran aficionado a la fotografía y miembro de la Comisión Municipal de Protección Estética de la Ciudad de Pamplona. Esta comisión, creada por el Consistorio el 15 de abril de 1964, heredaba las funciones de la Comisión para la Restauración y Embellecimiento de las Murallas de Pamplona de 1950. Ambas eran muestra del afán protector de la ciudad en la reevaluación de la importancia de las fortificaciones, una vez superado el debate ciudadano que produjeron los derribos de algunos tramos durante el primer tercio del siglo XX para permitir el crecimiento de la ciudad, derribos que se extendieron al Frente de Tejería hasta el mismo año 1945.

La comisión de la que formaba parte J.L. Prieto tenía una composición mixta en la que, además de miembros del Ayuntamiento, había espacio para vocales “vecinos” de la ciudad, de muy diversos ámbitos, también el militar. El objetivo genérico todos ellos era conservar y poner en valor el patrimonio fortificado de la ciudad, y el perfil de José Luis Prieto Gracia, además, el del militar de graduación que conoce pormenorizadamente los entresijos del acuartelamiento, sus características y su relevancia. Y bajo esa óptica realizó este trabajo.

Documentó lo existente

Según la valoración del autor, entonces Comandante de Artillería, “La Ciudadela de Pamplona es una obra digna de conservarse, como muestra perfecta y única de la fortificación permanente, en su más esplendida realización”. Pero sin perder de vista otros criterios, aunque el autor la califica de “joya” y considera que es la “más importante de España”, su consejo es derruir 20 de los 26 edificios de su interior por carecer de importancia, un criterio que prevaleció al salvar del derribo, cinco años después del informe, los edificios que hoy son de uso público: el Polvorín, Mixtos, el Horno, la Sala de Armas, el cuerpo de Guardia de la Avenida del Ejército y la capilla, hoy sala destinada a las bodas civiles.

No obstante, en el documento en formato álbum fotográfico de 24x31, Prieto incluye las instantáneas y los planos de gran formato de los edificios que ya no existen, junto con la descripción de su tamaño y uso. Para muchos vecinos será una forma de verlos por primera vez, ya que en aquellos momentos no eran accesibles al público. Asimismo en su documento recoge en algunas instantáneas en blanco y negro el precario estado de lienzos y puertas de acceso y la descripción de algunos elementos defensivos. Destacan también las fotografías de diversos escudos y la trascripción de sus lemas, a las que se adjuntan esquemáticos apuntes de heráldica.

En esta edición, dentro la introducción del ejemplar firmada por gerente del Ayuntamiento, José Vicente Valdenebro, se hace un rápido recorrido histórico por todo el proceso hasta llegar al estado actual de la fortificación, completamente restaurada y abierta a uso ciudadano. En ese capítulo se publican algunas de las fotografías aéreas antiguas de la fortaleza, como la tomada en un vuelo a cargo de Julio Ruiz de Alda en 1929, o las imágenes de 1953 y 1963 de Trabajos Aéreos y Fotogramétricos y Trabajos Fotográficos Aéreos, respectivamente. Como contraste se reproduce también una foto aérea en color de la Ciudadela completamente restaurada de 2012.

Y reflexionó sobre lo que podría haber

Pero en su documento el vocal de la Comisión Municipal de Protección Estética de la Ciudad de Pamplona da un paso más y, además de la valoración de lo existente, realiza un informe de aprovechamiento de los espacios verdes y de los edificios que subsistan tras los derribos, con una orientación claramente destinada al uso público.

Prieto, que falleció asesinado por ETA en 1981, no llegó a ver la Ciudadela convertida en escenario de teatro, proyecciones de cine o conciertos, como sucede actualmente en épocas estivales, pero sí llegó a ver convertidos algunos de sus pabellones, como la Sala de Armas y el Polvorín, en salas de exposiciones de arte a mediados de los años 70. En ese sentido iban sus propuestas.

Entre los usos preconizados por el comandante en el informe para el conjunto de edificios están los de sala de exposiciones, pequeño museo, centro de estudios, biblioteca, archivo, sala de conferencias, capilla para el culto e incluso tienda de recuerdos y taberna típica. Nada que sea impensable 50 años después, cuando de nuevo se aborda el debate de la puesta en valor del patrimonio fortificado y su recuperación para usos ciudadanos.

 

 

Pamplona, 20 de mayo de 2014

 

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